BALANCE INTERNACIONAL Gerardo Fujii Gambero
Límites de la flexibilidad laboral

El gobierno de Carlos Saúl Menem sostiene que para resolver el problema del desempleo que afecta a Argentina es necesario flexibilizar el mercado laboral. Este planteamiento es sostenido por una corriente de economistas y políticos conservadores en todo el mundo. El fundamento central de este argumento consiste en que si se eliminan las barreras que introducen distorsiones en el mercado de la fuerza de trabajo, los empresarios estarán dispuestos a contratar más trabajadores.

Entre las medidas que incluye la flexibilización laboral están eliminar las leyes de protección al trabajo, reducir el seguro de desempleo, debilitar los sindicatos, descentralizar la negociación salarial de tal modo que, en lugar de acuerdos por sectores, estos sean por empresas, etcétera.

Uno de los argumentos empíricos en favor de la flexibilización laboral radica en el contraste entre los niveles de desempleo de Estados Unidos y los de Europa Occidental. La persistentemente elevada tasa de desocupación de esta zona es explicada por la inflexibilidad de sus relaciones laborales. En contraste, se señala que el bajo nivel de desempleo de Estados Unidos tiene como fundamento la flexibilidad laboral.

Sin embargo, existe otra corriente de economistas que sostiene que la flexibilidad laboral en Estados Unidos ha tenido consecuencias negativas y que, además, es limitada en cuanto a sus efectos sobre los niveles de ocupación. Los elementos que destaca este planteamiento son los siguientes:

1. La flexibilidad salarial en Estados Unidos se ha traducido en una distribución del ingreso marcadamente inequitativa. El diferencial entre las remuneraciones de los trabajadores calificados respecto a los de menor calificación se ha ampliado drásticamente en los últimos años. Si ésto se hubiera dado en un contexto en que los ingresos de ambos estratos de trabajadores estuvieran aumentando, la situación no sería tan preocupante. Sin embargo, no ha sido así. Parte de la ampliación en el diferencial de remuneraciones se explica porque los ingresos reales de los peor pagados se han reducido, especialmente los de los trabajadores jóvenes. Es así que a partir de la década pasada, un tercio de los trabajadores de Estados Unidos experimentó una reducción en sus ingresos reales.

Esto ha significado la ampliación de la pobreza: si en 1973, 14 por ciento de los niños de Estados Unidos vivía en familias cuyos ingresos estaban por abajo del nivel de pobreza, en 1991 este porcentaje se había incrementado a 21. Por otra parte, esto también ha conducido a que los ingresos de los trabajadores peor pagados sean, en Estados Unidos, inferiores a los de Europa y Japón. Datos para 1992 indican que los salarios de los obreros manufactureros alemanes son 60 por ciento más elevados que los de los estadunidenses, mientras que el diferencial en favor de los suizos y austriacos es de 44 y 22 por ciento, respectivamente.

2. Efectos de la flexibilidad salarial sobre el empleo. Ya se planteó que los defensores de la flexibilización laboral sostienen que, mediante ella, se resuelve el problema del desempleo. Sin embargo, la caída salarial relativa y absoluta de los trabajadores de poca calificación de Estados Unidos no ha ido acompañada por mayores oportunidades de empleo: si en 1980 un graduado de una universidad tenía una probabilidad 6 por ciento más elevada de encontrar ocupación que un egresado de nivel preparatoria, en 1993 esta probabilidad se había elevado a 9 por ciento.

3. Salarios mínimos y empleo. Los partidarios de la flexibilización laboral señalan que la fijación de salarios mínimos determina que el nivel salarial general se sostenga por sobre el nivel de equilibrio del mercado de trabajo, generando desempleo, dado que la oferta de trabajo supera a la demanda. Esta argumentación condujo, en Estados Unidos, a la reducción en el salario mínimo real en 35 por ciento durante la década de los ochenta, con la esperanza de que esta medida elevaría el nivel de empleo. Sin embargo, los antecedentes empíricos no han confirmado esta hipótesis.

Por otra parte, a partir de comienzos de la década de los noventa los salarios mínimos en Estados Unidos han comenzado a incrementarse, pero esto tampoco ha afectado negativamente los niveles de empleo.

En resumen, aunque los argumentos de los que sostienen la necesidad de la flexibilidad laboral como elemento central para resolver el problema del empeo pueden parecer lógicamente consistentes, empíricamente no ha sido posible comprobar esta hipótesis. Esto inclina a pensar que, en realidad, el problema del desempleo sólo se resuelve a través del crecimiento económico. Por otra parte, no es posible soslayar las consecuencias negativas que la flexibilización laboral tiene sobre la disparidad de ingresos y la pobreza.