No se prestará la Cocopa para que otros ``se laven las manos'', advierte el senador
Andrea Becerril y Claudia Herrera Ť En Chiapas ``estamos frente a una guerra y ésta no se va a resolver con un acuerdo camaral'', advirtió el senador perredista Carlos Payán, quien hizo notar que es indispensable la voluntad política de las dos partes en conflicto para llegar a una solución por la vía pacífica.
En ese sentido, precisó, se enmarca la decisión de la Comisión de Concordia y Pacificación (Cocopa) de no presentar su iniciativa de ley sobre derechos y cultura indígenas.
No tendría caso, porque ``lo único que haríamos es ``entrar en un juego diabólico'', pues si el proyecto de reforma constitucional se aprobara en la Cámara de Diputados, en el Senado la echarían abajo, ``y todo mundo, desde el Presidente de la República, se lavaría las manos'', agregó Payán Velver.
Por separado, el diputado Gilberto López y Rivas, también integrante de la Cocopa, así como el poeta Oscar Oliva, de la Comisión Nacional de Intermediación (Conai), resaltaron que el gobierno federal ha desatendido los llamados de esos órganos de intermediación para que el Ejército salga de las comunidades indígenas.
Resaltaron que el cerco militar impuesto en la zona de conflicto ha dificultado que el EZLN reciba el documento con las observaciones del gobierno a la iniciativa de ley sobre derechos y cultura indígenas.
Entrevistado luego de una reunión de la Comisión de Derechos Humanos del Senado de la República, Payán Velver recalcó que los esfuerzos deben encaminarse a buscar una solución pacífica en Chiapas, aunque sucesos como la matanza de Acteal parecen contradecir la voluntad de avanzar hacia la pacificación.
Comentó que quienes han seguido otras guerras saben que se da una situación muy particular, pues cuando hay indicios de solución de pronto todo se viene abajo.
Puso el ejemplo de El Salvador en los tiempos del Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional, cuando los jesuitas luchaban por establecer un fuerte puente hacia la paz pero los militares no quisieron y decidieron matar a los religiosos.
Sobrevinieron después las acciones de guerra lateral, como se les ha llamado, ya que los militares salvadoreños no querían la paz, no la consideraban oportuna todavía. Por eso hubo aún miles de muertos, hasta que se pudo firmar la pacificación.
En los sucesos de Acteal de diciembre pasado ``la gente que se preparó para matar y reprimir y cometió ese crimen brutal''. De ahí que sea necesario evitar más muertes y por ello la urgencia de un acuerdo político entre el gobierno y el EZLN, dijo.
Reiteró que la iniciativa de la Cocopa debe ser consensada por todos los partidos políticos, de lo contrario, la mayoría priísta ``la mandará a la basura'' en el Congreso de la Unión.
Cuestionado por los reporteros sobre la argumentación del secretario de Gobernación, en el sentido de que es el Poder Legislativo el que debe decidir, Payán Velver dijo que es una trampa, pues si el presidente de la República no está de acuerdo con el proyecto de reforma constitucional sobre derechos indígenas, el PRI lo anula.
Además, recalcó, en Chiapas hay una guerra que no se va a resolver con un acuerdo camaral. ``Esa guerra tiene que ser resuelta por el EZLN y el gobierno federal''.
Payán recalcó que aún con la aprobación de la iniciativa y la suscripción de los acuerdos de San Andrés, tampoco se resolvería el problema, pues el conflicto en Chiapas es muy grave.
``La miseria en Chiapas es tremenda y la población indígena que inició el movimiento insurgente lo hizo porque quieren un cambio hacia la democracia y en ese sentido estamos hablando de una revolución. Si uno habla con ellos, siente que ya no aguantan, que ha sido una esclavitud de 500 años y dicen `ya no'''.
A su vez, López y Rivas y Oliva señalaron que el gobierno federal ha desatendido el llamado de los órganos de intermediación para la paz en Chiapas en el sentido de que el Ejército Mexicano salga de las comunidades indígenas y con ello se permita el contacto entre la Conai y el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).
Luego de participar en una conferencia en la Escuela Nacional de Trabajo Social de la UNAM, ambos coincidieron en que el ``cerco militar'' ha dificultado que el EZLN reciba las observaciones gubernamentales a la propuesta de ley en materia de derechos y cultura indígenas.
Durante su intervención en el encuentro Chiapas, escenario de la descomposición, consideró que hay una intención por dividir y partidizar a la Cocopa, provocando conflictos internos para que sus esfuerzos de pacificación se vean diluidos.
Ante un auditorio lleno de estudiantes y académicos, tanto López y Rivas como Oliva aseguraron que la zona zapatista está cercada por el Ejército federal.
A casi dos años de la firma de los acuerdos de San Andrés, ``que las autoridades nunca tuvieron intenciones de cumplir'', el gobierno ha emprendido una política de doble cara, pues por un lado abre el diálogo y por otro impulsa una estrategia de contrainsurgencia hacia el EZLN, sostuvo López y Rivas.
La estrategia gubernamental, añadió, se ha basado en la instalación de un cerco de penetración del Ejército a las comunidades zapatistas y la creación de grupos paramilitares que cumplen una función de golpear permanentemente a las bases sociales y a la dirigencia del zapatismo.
Por su parte, Oliva afirmó que los indígenas viven en condiciones de extrema pobreza y de sujeción política por parte de un grupo de familias que se ha repartido el poder de generación en generación.
A su vez, la directora de la escuela, Nelia Tello Peón, consideró que más allá de la resistencia, para resolver el conflicto chiapaneco se necesita organización. Advirtió que el gobierno quiere la paz, pero para la muerte, mientras la sociedad quiere la paz para la vida.