Sin consensos, las salidas en el estado serán parciales, admite el titular de Salud
Elena Gallegos /II y última Ť El doctor Juan Ramón de la Fuente habla convencido de la obligatoriedad del consenso en Chiapas. De otra manera --pronostica-- las soluciones serán, ``en el mejor de los casos, parciales'', y externa su sensación de que, en este momento, el tiempo no es un factor que esté jugando en favor de las soluciones en la zona.
A unas horas de que se haga pública la institucionalización del programa de ayuda humanitaria en Chenalhó, donde se configurará un sistema sanitario microrregional que en el futuro puede servir de modelo para otras áreas del estado, De la Fuente cavila sobre la situación: ``por un lado no hay tiempo que perder, pero por el otro tampoco puede haber precipitaciones''.
Hasta el momento y a poco más de un mes de que se echó a andar, el Programa de Ayuda Humanitaria en Chenalhó arroja, entre otros, los siguientes resultados: se otorgaron 5 mil 171 consultas médicas en su mayoría a menores de 15 años y a mujeres de entre 15 y 44 años; las principales causas de enfermedad han sido infecciones respiratorias agudas, parasitosis y males diarreicos agudos; se hospitalizó a 64 personas y se detectó una baja cobertura de vacunación, por lo que ya se aplicaron más de 10 mil vacunas a niños.
De la Fuente es reiterativo cuando dice que se ha cuidado mucho que el programa llegue a las comunidades en un esquema coordinado, abierto, flexible, ``sin perder la brújula y sin permitir que se nos distorsione''. Para ello, repite, se procura que no haya exclusiones, que no se favorezca a ningún grupo y que no haya estándares diferentes.
``Parte del avance radica precisamente en eso. En la medida en que sigamos manteniendo el diálogo con las comunidades y sus líderes, creo que seguimos avanzando, aunque no necesariamente vaya a ver un cambio de posición política''.
-¿No es el objetivo?
-No, no es el propósito. Este no es el mecanismo mediante el cual esas posiciones van a cambiar. Este es un programa que en lo que sí puede ayudar es que, en el propio proceso de diálogo, se establezca un ambiente más propicio para que los problemas de carácter general empiecen a discutirse pronto en la esfera de la competencia correspondiente que es la Secretaría de Gobernación.
-¿Por qué esperar que ahora sí funcione la ayuda humanitaria cuando no funcionó en el pasado?
-Lo que debe quedar claro es que es en los campamentos de desplazados donde se encuentra o se encontraba la situación más crítica, sin querer decir con ello que las localidades ya establecidas estén bien, pues son muy pobres, con enormes carencias, sus condiciones son realmente precarias, pero en algunas había ciertos servicios que han seguido funcionado.
Describe entonces los ``modestos'' centros rurales de salud que trabajan en la zona. Menciona como ejemplo el caso de la comunidad de Yabtechum e insiste en que en los campamentos se confrontaron con la falta total de cobertura de servicios básicos.
Enseguida externa el propósito de que el programa se institucionalice, ``para que no sea de coyuntura y dentro de unos meses se olvide, las brigadas se retiren y acabe la acción intensiva''.
De otra suerte, conviene, ``volverá a ser un programa transitorio que sólo ayudó durante algunos días y que no tuvo un impacto de más mediano y largo plazos. Eso lo tengo muy claro''.
-¿Se busca que sí lo tenga?
-¡Absolutamente! Le puedo decir que ya es consecuencia del propio programa. Las acciones de auxilio emergentes que pasarán a ser permanentes en el municipio de Chenalhó y que han sido convenidas con el gobierno del estado las daremos a conocer esta misma semana. Se trata de configurar un sistema sanitario y asistencial microrregional que puede constituir un modelo que se adapte a otras regiones del estado en circunstancias similares.
-¿Cúal es su balance del problema de los desplazados?
-Es un problema que no va a tener una solución cabal a corto plazo porque los desplazados, a raíz de los acontecimientos tan lamentables del 22 de diciembre en Acteal, se vienen a sumar a otros grupos que llevan ya meses o años en esta situación.
Para todos ellos, agrega, independientemente de dónde estén o de dónde hayan salido, se requieren alimentos, ropa, medicamentos, agua. En eso se ha avanzado, pero de ninguna manera el problema puede considerarse resuelto.
Comenta que lo que hay que tener presente siempre es ¿qué va a pasar con los desplazados? ¿Cúal es la siguiente fase? El mismo responde:
``Lo ideal es que puedan regresar a sus comunidades de origen. Es lo que ellos quieren en la mayoría de los casos. Entonces, primero se necesita que haya condiciones de seguridad, acuerdos intracomunitarios y, en algunos casos -aquí vuelve a poner énfasis-, intrafamiliares, para que puedan regresar en condiciones de paz, aceptación, y de cierta tranquilidad. En esos casos está previsto un paquete de apoyos.
``¿En qué consisten? fundamentalmente en material para que puedan construir o reconstruir sus casas, enseres domésticos, animales, y un programa de empleo temporal para que tengan algún tipo de ingreso. Una vez que estén reinstalados hay que tratar de que lleguen a esas comunidades programas productivos que les permitan vivir con dignidad. Ese es el escenario ideal''.
Explica que todo eso tendrá que tratarse grupo por grupo, comunidad por comunidad. ``Aunque tengo la impresión de que habrá otros desplazados que tendrán un destino diferente. Hay que pensar que en algunos casos se deberán crear nuevos asentamientos.
``Para eso se debe tener mucho cuidado con la propiedad de la tierra que es un punto muy álgido. Esto bien podría darse si avanzan los esquemas de negociación política generales como parte de todo este esfuerzo para alcanzar la conciliación''.
No debe descartarse, pues, que se tengan que crear ``nuevos asentamientos e inclusive, en algunos casos, se haga una redistritación que permita definir de común acuerdo, entre las propias comunidades e impulsada por el gobierno del estado, una reconfiguración de asentamientos en la zona, y esto podría ir llevando a lo que denominamos solución de fondo''.
-De lo que dice se desprende que usted cree en la obligatoriedad del consenso para Chiapas.
-Yo creo que de otra forma las soluciones serán, en el mejor de los casos, parciales. El gran reto que representa, desde mi perspectiva, el poder avanzar en las soluciones de fondo, es ir construyendo consensos y esto, evidentemente, no es fácil. Cualquier otra ruta va a tener enormes dificultades de aceptación por alguna de las partes, muy fragmentadas en este momento y no necesariamente con toda la disposición para aceptar soluciones en las que ellos sienten que no han participado.
``Es el gran ejercicio y el espíritu del ambiente que, creo yo, se está generando nuevamente. Hemos escuchado en las últimas semanas declaraciones explícitas de voluntad, de verdadero deseo de querer avanzar en la reconstrucción de todo este tejido social y político que está muy erosionado. No será una tarea fácil, pero sí se tiene muy bien definida la necesidad de ir construyendo consensos.
``El avance no será muy rápido pero va a ser más firme y, visto en la perspectiva del tiempo, aunque desde luego no estamos para perder tiempo en Chiapas, pienso que es mejor dar pasos lentos pero sólidos y no rápidos pero frágiles''.
-Usted dice que ya no hay tiempo que perder en Chiapas, ¿tampoco para fracasos?
-Yo creo que ya no. En fin, en este momento lo que necesitamos es estar muy conscientes de que se ha creado un clima razonable, de buena disposición y voluntad y hay que aprovecharlo. Conforme pase el tiempo, las posibilidades de avanzar no van a ir aumentando ¿no? y el tiempo no es un factor que en este momento esté jugando en favor de las soluciones.
-¿Puede jugar en contra?
-Puede jugar en contra.
-¿No se debe permitir?
-Pues no. Otra vez es el punto fino de la sensibilidad con la que uno pueda apreciar este tipo de fenómenos. Por un lado, no hay tiempo que perder, pero por el otro, no nos precipitemos porque no nos va a salir, y como telón de fondo, pues el tiempo sigue avanzando día tras día y no necesariamente favorece la búsqueda de soluciones.
-¿Y el Ejército?
-Yo he podido observar el comportamiento del Ejército Mexicano estos días que he estado en la zona y, realmente, el Ejército juega un papel muy importante para evitar que pueda haber, sobre todo, nuevos brotes de violencia.
``A mí me queda claro que la violencia no ha venido del Ejército. Si uno revisa quiénes están consignados por los acontecimientos de Acteal o los actos violentos subsecuentes, pues uno ve que el problema es que haya habido gente armada en esa región y lo que hay que seguir buscando hasta ser exhaustivos es a los responsables para que todos, sin excepción, sean sometidos a la ley''.
El secretario de Salud pide que se analice ``con juicio ponderado que en algunas de estas comunidades, la presencia cercana del Ejército, en tanto no se restaura ese tejido social, es un elemento que ayuda, si no a mantener la tranquilidad, por lo menos a que no haya más brotes de violencia''.
Termina: ``todos queremos, en un momento dado, que se restauren las condiciones habituales de vida en estas comunidades en términos de su propia organización social. Pero, como decíamos en el caso de los desplazados, antes de ver que puedan regresar a sus comunidades de origen, necesitamos tener la certeza de que haya seguridad porque si no va a resultar peor y hasta irresponsable.
``Conforme las cosas avancen en una dirección positiva, evidentemente también iremos observando otros elementos que permitan, de alguna manera, transmitir claramente que la distensión se está dando'', concluye De la Fuente su larga reflexión sobre Chiapas, estado al que su gestión quedó estrechamente ligada a partir del 9 de enero.