La Jornada lunes 17 de enero de 2000

Ana María Aragonés
Desconfianza en la UNAM

La llegada del rector De la Fuente pareció dar un viraje a la situación de inflexibilidad y tozudez que marcó el rectorado de Barnés. Si bien el cambio no estaba exento de desconfianza por una posible relación directa con el presidente Zedillo, la mayoría de nosotros estábamos dispuestos a otorgarle el beneficio de la duda.

Empezó bien, pues finalmente se inició el tan anhelado diálogo y rectoría hasta mencionaba al CGH con todas sus letras, situaciones antes impensables. Se marcaron las posiciones, que por momentos parecían irreconciliables, y la desconfianza tensaba terriblemente la situación. Sin embargo, los provocadores de ambas partes parecieron marginarse y se alcanzó el primer acuerdo: el diálogo era la única vía para solucionar el conflicto y el CGH era el único interlocutor para la discusión del pliego petitorio. El segundo momento, en el que debían terminar de pactarse las condiciones del formato del diálogo volvió a tensarse al grado de que rectoría suspendió las conversaciones y desapareció del Palacio de Minería para, unos días después, sacar a la luz pública una propuesta de solución que fue presentada al Consejo Universitario, avalada por la casi totalidad de los consejeros, y que el día 20 de enero deberá pasar por el escrutinio de un plebiscito.

El plebiscito es un instrumento de indudable valía para avanzar en la vida democrática y se espera que ésta sea la vía para dirimir nuevos conflictos, pero bajo las condiciones actuales los posibles méritos quedan socavados pues confronta a la comunidad universitaria. ƑPor qué rectoría no presentó la propuesta primero al CGH, si éste había aceptado tanto suspender a CLETA y a la Prepa Popular Tacuba como parte de su delegación, y al Palacio de Minería como sede de las conversaciones? Al someter la propuesta primero al Consejo Universitario, rectoría rompió los acuerdos suscritos.

Con el plebiscito se margina al CGH por la vía de los hechos abrogándole la categoría de interlocutor reconocida por rectoría. Algunas voces señalan airadas que la universidad no sólo es el CGH, y es absolutamente cierto, pero rectoría aceptó al CGH como interlocutor para la discusión de los seis puntos del pliego petitorio, Ƒse arrepintió? Hay un símil muy doloroso y que no debería de ninguna manera repetirse: los acuerdos de San Andrés.

Todo aquellos que seguimos pacientemente las conversaciones a través de Radio UNAM, minuto a minuto y hora tras hora pudimos darnos cuenta de que la intransigencia, inflexibilidad y la falta de capacidad política del CGH y de sus asesores empantanaban las conversaciones en discusiones absolutamente menores, absurdas. Pero lo increíble es que la comisión de rectoría los seguía en ese patético juego. La impresión es que ninguno de los dos quería llegar al meollo del problema, es decir, la discusión de los seis puntos del pliego petitorio.

Es imposible no sentir desconfianza ante una autoridad que no respeta lo firmado y ante un CGH que, teniendo la oportunidad de ganar educación gratuita y pública para las nuevas generaciones de mexicanos, prefirió la confrontación y el alargamiento de la huelga. La desconfianza se agudiza si la propuesta del rector De la Fuente se presenta con carácter de ultimátum como dice Sergio Zermeño (La Jornada, 13 de enero). Pongo un ejemplo. Si con el plebiscito se acepta tal como está la composición del Congreso, las autoridades estarán sobre-representadas. Habría que recordar el Congreso de 1990 en el que la ENEP-Acatlán del total de delegados profesores asignados, sólo uno fue docente y los otros eran administrativos en funciones --el argumento es que también eran docentes, pero al estar en funciones administrativas estaban irremediablemente ligados a las autoridades. Por otro lado, en el Congreso deben estar representadas las minorías. Otro aspecto que debe ser discutido es la composición de la comisión organizadora que ofrezca la seguridad de que el proceso será equitativo y plural.

Por lo tanto, en el plebiscito la propuesta de rectoría en relación con el Congreso no puede ser inamovible, pues se estaría firmando un cheque en blanco en algo tan crucial como es la discusión de la transformación de la universidad.