SABADO 1o. DE ABRIL DE 2000

Ť Criticado desde que ETA rompió la tregua; inicia hoy gira de 5 días por México


Acusan de fracasar a la administración de Ibarretxe

Armando G. Tejeda, corresponsal, Madrid, 31 de marzo Ť El presidente vasco Juan José Ibarretxe, un nacionalista moderado elegido en octubre de 1998, vive momentos aciagos en su administración, la primera que transcurrió bajo una tregua de 14 meses de ETA.

Desde el día de su toma de posesión, Ibarretxe fijó su objetivo prioritario: ahondar en el proceso de pacificación iniciado meses antes con la creación del Pacto de Lizarra-Garasi (Estella, foro democrático de partidos nacionalistas y antesala de la tregua etarra), lo que suscitó un inédito, aunque efímero, acuerdo parlamentario con la izquierda aberzale (nacionalista).

Sin embargo, tras el rompimiento de la tregua de ETA y el reinicio de las acciones armadas, en enero pasado, el gobierno de Ibarretxe ha sufrido las más severas críticas desde el gobierno central de José María Aznar y desde los representantes locales de los partidos llamados "españolistas" (Partido Popular y Partido Socialista Obrero Español), lo que también le ha sumido en una soledad parlamentaria, con apenas 25 por ciento del apoyo camaral a su gobierno.

Este viernes, con motivo del 20 aniversario de existencia del Parlamento vasco, la administración de Ibarretxe fue acusada de "fracasar". Bajo estos prolegómenos, el lehendakari Ibarretxe inicia este sábado una visita oficial a México, donde se entrevistará con Rosario Robles y Ernesto Zedillo, ente otros, además de sus contactos con la comunidad vasco-mexicana.

El gobierno de Juan José Ibarretxe fue elegido en las primeras elecciones que transcurrieron sin la amenaza de un atentado, tras la ratificación de la tregua de ETA. Luego comenzó un acercamiento de posiciones entre el Partido Nacionalista Vasco (PNV) y Euskal Herritarrok (EH, considerado brazo político de ETA). El día en el que se cumplían seis meses de la tregua, Ibarretxe fijo la posición de su gobierno, que por un lado invitaba a sustituir la "violencia callejera" por el diálogo, y criticaba el "inmovilismo" de Aznar hacia la paz, instándole a cumplir con la exigencia de todas las fuerzas políticas para emprender una política más ambiciosa en el acercamiento de los presos vascos.

Los gestos de acercamiento entre nacionalismo moderado y radical se acentuaron en la celebración del día de la patria vasca (Aberri Eguna) el pasado 4 de abril, que tuvo como colofón la redacción de un manifiesto conjunto, llamado "Somos una nación", en aras de que el País Vasco se convierta en "una nación con todos los derechos que le corresponde como tal". Ibarretxe declaró: "el día de hoy adoptamos el compromiso de impulsar la construcción de Euskal Herria por el camino de la democracia y la paz".

Los gestos continuaron: desde la suma de su administración a paros laborales en protesta a la postura del gobierno de Aznar en el proceso de pacificación, hasta la firma el 18 de mayo del pacto parlamentario con EH, con el objetivo de diseñar una alianza de gobierno, con el "desmarque de EH de la violencia a cambio de "una apuesta por la democracia". Cuatro meses duraron las negociaciones de este pacto, que propugnaba por "el impulso de la cultura vasca y del euskera para la recuperación y el mantenimiento de la identidad nacional de nuestro pueblo". El lehendakari dijo entonces tener "confianza ciega" en la voluntad de los firmantes, e envió un mensaje explícito a Madrid: "destierren la confrontación y den una oportunidad a la paz".

Nueve meses después, tras el asesinato el 22 de febrero del diputado socialista vasco Fernado Buesa; el lehendakari Ibarretxe rompió su pacto parlamentario con EH, tras su negativa a condenar el atentado. Entonces, su gobierno, dijo "vivió los momentos más difíciles", con movilizaciones sociales que exigían su dimisión, voces que hasta la fecha no han cesado.

Este viernes, un debate parlamentario con la ausencia de EH, se centró en la validez del actual marco juridico-politico, basado en la Constitución y el Estatuto vasco, que para el PNV está "maltrecho". El discurso de Ibarretxe fue claro: "la sociedad vasca tendrá que decidir lo que quiera ser en el futuro y las normas deberán adaptarse a esa voluntad", al exhortar a los vascos a debatir "sobre como somos hoy y discutamos sobre como queremos ser mañana".

El presidente de la Cámara, Juan María Atutxa, hizo un llamado a favor de la "convivencia, la paz y la libertad", por lo que pidió una reflexión "a quienes odian y a quienes ven en la crispacion una herramienta rentable".

El presidente del PP vasco, Carlos Iturgaiz, acuso al lehendakari de ser el "responsable de la mayor crisis institucional que ha tenido este país en la reciente democracia", y exigió el retivo del PNV del Pacto de Lizarra y su ruptura definitiva con la izquierda abertzale, tras señalar un hipotético "pacto con ETA" y criticar a Ibarretxe de seguir "socorrido por los votos de HB, los votos de los antidemócratas, los votos de los que justifican la violencia".

Ibarretxe comienza este sábado una gira de cinco días por México, en la que se entrevistará con la comunidad vasca residente en México, con el presidente Ernesto Zedillo, con la jefa del gobierno del Distrito Federal, Rosario Robles y con los candidatos priista y panista, Francisco Labastida Ochoa y Vicente Fox Quesada.