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México D.F. Domingo 10 de agosto de 2003
Laura Alicia Garza Galindo
¿Está en riesgo el país?
Juzgue usted con su experiencia y como observante de la
realidad. Esa es mi lectura. Sin pretensión alarmista, pero con
inquietudes y sí, con esperanzas. Soy legisladora y uso la denuncia
pública como uno de mis instrumentos.
¿Coincidiremos? Quizá. Las pruebas están
a la vista y no dudo en afirmar que el entorno nacional está cada
vez más deteriorado.
Primero le trasmitiré mi impresión sobre
las tres últimas comparecencias en la Comisión Permanente
del Congreso de la Unión, de igual número de secretarios
de Estado, para debatir acerca de sus estrategias y acciones públicas,
entre el jueves 31 de julio y el jueves 7 de agosto pasado: 1. Fernando
Canales Clariond, titular de Economía. Tema: la competitividad y
productividad del aparato productivo nacional, así como su incidencia
en el desempleo y las perspectivas del empleo nacional; 2. Eduardo Romero
Ramos, secretario de la Función Pública. Tema: la hasta ahora
fallida reforma a la Ley de Adquisiciones y Obras Públicas, vinculada
a los inconstitucionales contratos de servicios múltiples (CSM),
que pretende otorgar sustento jurídico a Petróleos Mexicanos
(Pemex) para contratar empresas extranjeras en materia de extracción
rápida, y hasta que el tiempo les alcance, de los recursos energéticos
nacionales; y la aplicación de la Ley Federal de Responsabilidades
de los Servidores Públicos; 3. Raúl Muñoz Leos, director
de Pemex, con los CSM y la liga de éstos con empresas extranjeras,
así como las licitaciones publicadas en el Diario Oficial de
la Federación el 17 y 29 de julio, que permitirían, además,
compartir las ganancias de lo producido (50-50), entre el gobierno federal
y una o varias trasnacionales. ¿Resultados? La nada. No existe un
solo problema en el país.
El desempleo no existe, para eso están los microchangarros;
el aparato productivo nacional -sí, lo construido en el pasado siempre
satanizado- continúa íntegro; los CSM son legales, y las
trasnacionales sólo aportarán tecnología de punta
y sólo cobrarán lo justo por sus servicios. En suma, los
conocidos saqueadores de tantos países son hermanas de la caridad,
que de cuates vienen a ayudarnos. Recuerde Rumania y Argentina. Hay más.
¿Su misión más importante?: defender a toda costa
las reformas estructurales ansiadas: energética, laboral y fiscal,
y es sólo responsabilidad del Congreso. Sí, para que rápido
terminen de saquear al país.
Mostraron lo que son: personajes sin compromiso con la
nación e ineptos, que carecen de conciencia histórica, apego
a lo público, sin respeto al estado de derecho y a la Constitución;
y, grave, su gozo por una presunta impunidad. Por cierto, ¿ya leyó
la entrevista a Lino Korrodi en Playboy? Pues disfrute. Cito textual
lo que me interesó: Fin de sexenio: "¡Dios me libre de estar
cuando haya acabado este sexenio, porque no nos la vamos a acabar! [...]
No lo sé, pero no me siento inseguro. [...] Sé los amarres
que estoy haciendo. [...]Bueno, pero también sé lo que están
haciendo los abogados y los contadores. Por eso estoy seguro". Y su servidora
se pregunta: ¿Qué están haciendo esos profesionales?
¿Borrando huellas al andar? ¡Bien por Lino Korrodi!
¿Y el pueblo? ¿Su frustración, tensión
y deterioro? ¿Mi percepción del país en este penoso
trance? Una profunda degradación de la sociedad, de este pueblo
que sólo desea prosperar. Duele. Y continuaré haciendo lo
que pueda, con los instrumentos a mi alcance para impedir que avance, pero
es evidente que está en proceso. Los principales rasgos que, en
resumen, observo preocupada son:
Se va deteriorando la fortaleza física y emocional
del pueblo. Se percibe la desesperanza, el hambre y la marginación,
el hacinamiento, el cansancio, la lucha por la sobrevivencia a toda costa.
Sí, el descuido de ellas. Similar al descuido perceptible en la
estructura inmobiliaria de tantas ciudades.
El profundo sentimiento de frustración de los
jóvenes: no tienen oportunidades. En el pasado quien estudiaba,
al costo que fuera, sabía que saldría adelante. Hoy no existe
alternativa: sólo los changarros, la calle.
La clase media casi ha desaparecido, empujada a la pobreza,
sin remedio. Y las clases altas se desnacionalizan cada vez más.
La riqueza que producen la gastan en el exterior, y tienden a emigrar,
buscando mantener su estatus.
Se deterioran las instituciones en muchos órdenes,
como el aparato de seguridad social, que no tiene medicamentos ni para
comprar sábanas ni equipo y que tiende a convertirse en un conjunto
de instituciones de asistencia a los pobres.
Se profundiza el menosprecio hacia las autoridades,
el irrespeto a la ley y crece el sentimiento de desamparo, pero también
de impunidad. No existe instancia que someta al orden. No pasa nada si
me convierto en delincuente.
Claro que existen más problemas. Agregue usted
sus consideraciones. Concluyo: la única promesa cumplida por el
presidente Vicente Fox en el inicio de su gobierno es: "Este es un gobierno
de empresarios y para empresarios", y ahí están los resultados
de su política. Y piense usted también que el Congreso está
dando la lucha, y se reconoce el apoyo de muchos. Apóyenos usted.
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