México D.F. Martes 1 de junio de 2004
Rechazan gobernadores de AN la reprimenda presidencial
Dimite Calderón; injusta descalificación
de Fox, dice
No los reprimiré, había ofrecido el mandatario
a precandidatos en 2003
DE LA REDACCION
La disputa por la ''sucesión presidencial'' ya
está en marcha en todos los partidos, expresó un sonriente
Vicente Fox la mañana del 17 de julio del año pasado. No
se detuvo ahí. Habló de las aspiraciones de los integrantes
de su gabinete a sucederlo. Les ofreció: ''Ni los reprimiré
ni les apachurraré la cabeza para meterlos debajo de la mesa y que
ahí se den de patadas''.
Hoy, casi 11 meses después de aquellas promesas,
su secretario de Energía, Felipe Calderón, renunció
al cargo una vez que el Presidente le reprochó acremente haber sido
objeto de manifestaciones de apoyo de militantes del Partido Acción
Nacional (PAN) en Jalisco, encabezadas por el gobernador Francisco Ramírez
Acuña. Al respecto, Fox dijo que el acto en el que fue destapado
Calderón fue ''más que imprudente'' y estuvo ''fuera de lugar
y fuera de tiempo''.
Esta situación desató una de las más
graves crisis entre el Presidente y su partido, Acción Nacional,
cuyas relaciones han distado de ser tersas. Sobre el blanquiazul,
Fox dijo a La Jornada, apenas tres días después de
haber sido electo, también en julio pero de 2000: ''Lo veo como
el libro Abrázalos y déjalos ir: ya me formó,
ya me dio ideología, ahora me tiene que dejar ir, pues al final
quien gobierna es Vicente Fox, no el PAN; el que la riega es Vicente Fox,
no el PAN; el que tiene los aciertos es Vicente Fox, no el PAN''.
La comida-mitin
Todo comenzó el viernes pasado, en Guadalajara,
en el contexto de la tercera cumbre de jefes de Estado y de gobierno de
la Unión Europea, América Latina y el Caribe, cuando se hicieron
circular en el centro de prensa invitaciones a todo color para una comida-mitin
en la que ''miles'' de panistas jaliscienses ''lanzarían'' a la
carrera presidencial al secretario de Energía.
En las invitaciones se incluía la semblanza de
Calderón. Enumeraban sus cargos partidistas, entre ellos la presidencia
de Acción Nacional, de 1996 a 1999, y resaltaban sus virtudes como
''líder de opinión'' nato.
Acompañaba la invitación un croquis para
llegar al rancho La Palma, en el municipio de Atlajomulco de Zúñiga,
propiedad de Abraham González, uno de los más importantes
productores lecheros de la región, quien ocupa la Secretaría
de Administración del gobierno de Ramírez
Acuña. Ese mismo viernes, la Presidencia externó
su malestar aduciendo que Calderón y sus simpatizantes aprovecharon
que los medios cubrían profusamente el foro para hacerse propaganda.
Al mismo tiempo, Calderón trataba, tibiamente, de desmarcarse.
El sábado, a bordo de autobuses con mantas que
rezaban ''Felipe para presidente'', miles de panistas -unos 3 mil, según
crónicas- acudieron a La Palma. Ahí, en encendido discurso,
el gobernador Ramírez Acuña alabó las virtudes del
funcionario y lo destapó para la grande.
''No tenía conciencia cabal de la magnitud del
acto -dijo un sorprendido Calderón-, tendré más cuidado
en el futuro porque esto se está complicando.'' Sus palabras no
pudieron ser más acertadas. Al día siguiente, aprovechando
la conferencia conjunta que ofreció con el presidente de Colombia,
Alvaro Uribe, Fox externó su enojo. Adjetivó: (el acto) ''fue
más que imprudente, y lo digo tanto por el secretario como por el
gobernador y su equipo".
Los titulares de los periódicos de ayer lunes desplegaron
el regaño presidencial. Por eso, desde temprano, en entrevistas
radiofónicas, el gobernador de Jalisco soltó la primera respuesta
a Fox: ''¿Imprudente? De ninguna manera, porque fue una reunión
a la que los panistas invitamos a Felipe, porque consideramos que es el
hombre que reúne las cualidades para continuar con el esfuerzo que
ha venido haciendo el presidente Fox''.
Y para que no quedaran dudas, Ramírez Acuña
señaló que a él nadie le llama la atención:
''Al gobernador de Jalisco los únicos que lo pueden regañar
son los jaliscienses''. Expresó que el presidente Fox ''pudiera''
estar mal informado y sostuvo que no le consultó la realización
del acto en apoyo a Calderón ''porque ese tipo de eventos los platico
con el presidente estatal de mi partido; es a él a quien recurrimos'',
deslindó.
A lo largo del día se conocieron expresiones muy
fuertes en torno al reproche presidencial. El senador panista Felipe de
Jesús Vicencio convino en que ''el comentario del Presidente no
es una censura al adelantamiento de un proceso electoral, sino una expresión
de sus preferencias personales'', mientras que el dirigente del PRD, Leonel
Godoy, fue al grano: ''Espero que el presidente Fox actúe de manera
pareja con todos los integrantes del gabinete -incluyendo a su esposa,
Marta Sahagún- que utilicen recursos públicos para promover
su candidatura''.
Otros gobernadores también panistas, como el de
Querétaro, Francisco Garrido Patrón, expresaron que no son
empleados del presidente Fox y, por lo tanto, tienen libertad de expresarse.
A su vez, el secretario de Turismo, Rodolfo Elizondo, consideró
que si bien ''no es momento de hacer campañas sino de ponerse a
trabajar'', aclaró que ''en el PAN la elección de candidatos
a la Presidencia es asunto del partido, no del Presidente''.
Intercambio epistolar
Más tarde, alrededor de las 15 horas, la Secretaría
de Energía emitió un escueto comunicado en el que Calderón
pone sobre la mesa su renuncia y lamenta profundamente ''la descalificación
de la que he sido objeto'', la cual califica de ''injusta y desmedida''.
Antes de hacer pública su decisión, Calderón Hinojosa
se reunió con Fox en Los Pinos.
Tres horas después, la Presidencia de la República
hizo saber que Fox Quesada aceptaba la dimisión y reiteraba su compromiso
de ''velar porque todos los miembros del gabinete ciñan su desempeño
exclusivamente a las tareas que corresponde a los cargos que tienen bajo
su responsabilidad''.
Así las cosas, muy lejos quedaron las promesas
presidenciales hechas a los miembros de su gabinete aquel 17 de julio del
año pasado: ''Ni los reprimiré ni les apachurraré
la cabeza para meterlos debajo de la mesa y que ahí se den de patadas''.
Urge definir reglas y tiempo sobre precandidaturas: PAN
La directiva nacional del PAN lamentó la renuncia de Felipe Calderón Hinojosa a la Secretaría de Energía y reconoció que dada la dinámica actual y dentro del marco democrático y del fortalecimiento institucional, el blanquiazul debe dar "celeridad a la definición de reglas y tiempos sobre precandidaturas".
En un breve comunicado, Acción Nacional manifestó su respeto a la libre expresión de sus militantes y su aprecio por la aportación de sus liderazgos a la vida del partido.
"Vivimos nuevos tiempos. En el amplio margen de movilidad que permite la convivencia democrática en Acción Nacional se suscitan acontecimientos ciertamente inéditos, que nos exigen reflexión y mesura, tanto en la expresión como en la acción de los actores políticos, en especial a sus liderazgos más representativos", destaca.
El PAN, reitera el comunicado, lamenta la decisión de Felipe Calderón de renunciar al cargo de secretario de Energía, respeta tal decisión y reconoce en Felipe Calderón a uno de sus militantes distinguidos con amplia trayectoria en el partido y en el servicio público. CIRO PEREZ SILVA
Resalta que no es momento de iniciar campañas
No corresponde al Ejecutivo elegir al candidato blanquiazul: Elizondo
MIRIAM POSADA GARCIA
La elección de candidato del Partido Acción Nacional (PAN) a la Presidencia de la República es asunto del propio instituto político, no del jefe del Ejecutivo, aseveró el titular de Turismo, Rodolfo Elizondo Torres, y, en alusión al destape de Felipe Calderón Hinojosa, quien ayer renunció a la Secretaría de Energía, enfatizó que no es momento de hacer campaña, sino de ponerse a trabajar.
Panista desde hace 20 años, Elizondo agregó: "Es la primera vez que tenemos un presidente panista, y por eso (en el PAN) nunca se ha elegido un candidato" a jefe del Ejecutivo por orden del mandatario federal en turno.
Elizondo -quien antes de ser secretario de Turismo fue el tercer coordinador general de Comunicación Social de la Presidencia, luego de Marta Sahagún y Francisco Ortiz- pidió a su partido que determine los tiempos para hablar de candidaturas o precandidaturas. Mientras, añadió, los funcionarios públicos panistas deben cumplir su responsabilidad.
Luego de que el fin de semana el gobernador de Jalisco, Francisco Ramírez Acuña, destapó a Calderón Hinojosa, Elizondo, uno de los hombres más cercanos a Vicente Fox desde la precampaña de éste, insistió en que "hay mucho trabajo que hacer en México; ésa es una responsabilidad de los secretarios de Estado, por lo que, en lugar de estar pensando en candidaturas, hay que pensar en el trabajo".
El ex dirigente se incomodó con la candidatura
foxista
Marcada por desencuentros, la relación Calderón-Fox
En 1998, el punto más crítico, cuando
el guanajuatense acusó al líder panista de "no tener los
tamaños para acelerar el cambio"
JUAN MANUEL VENEGAS
La relación de Vicente Fox Quesada y Felipe Calderón
Hinojosa ha estado marcada por los desencuentros. Desde que el primero
era gobernador de Guanajuato y el ahora ex secretario de Energía
presidía el Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del PAN, no han
sido pocos sus enfrentamientos.
Representante del neopanismo, el actual Presidente de
la República y férreo defensor de la doctrina blanquiazul
Calderón Hinojosa, ambos fueron protagonistas del debate panista
de la década pasada entre una y otra corrientes. Sus diferencias
quedaron plasmadas desde febrero de 1996, cuando Calderón ganó
la presidencia del partido al ex gobernador de Baja California, Ernesto
Ruffo, de todas las simpatías y confianzas del entonces gobernador
de Guanajuato.
"Ganar el gobierno sin perder el partido", fue la premisa
de Calderón; "mandar de vacaciones por un tiempo a la doctrina"
y dar paso al pragmatismo electoral, fue la bandera del foxismo, cuyos
postulados empezaban a ganar espacio en el espectro blanquiazul.
En
aquel proceso interno, Calderón Hinojosa anunció su pretensión
de hacer de Acción Nacional un "partido de centro"; no le respondió
Ruffo, pero sí Fox Quesada, quien se lanzó contra el michoacano:
"algunos panistas se están emborrachando de soberbia... en el PAN
nunca hablamos de centro; se nos educa para no andar hablando ni de centro,
ni de izquierda, ni de derecha. En el partido hablamos de humanismo, de
una ideología y de una doctrina que no tienen nada que ver con una
identificación hacia ninguno de esos vectores que se acostumbraban
en el pasado y que incluso hoy en día ya ni existen, ya desaparecieron".
La derrota de Ruffo no arredró al guanajuatense.
Por el contrario, desde el gobierno de Guanajuato empezó a planear
su candidatura presidencial; organizó al neopanismo; diseñó
una estrategia para el financiamiento de su futura campaña (creando
los Amigos de Fox), y no dejó pasar foro ni coyuntura para posicionar
su discurso en Acción Nacional, enfrentado públicamente a
Carlos Castillo Peraza, Felipe Calderón Hinojosa y Diego Fernández
de Cevallos, entre otros que veían a Fox como "un peligro" para
la institucionalidad partidista.
El domingo 6 de julio de 1997, tras anunciar Fox el inicio
de su campaña presidencial, fueron precisamente Castillo Peraza,
Calderón Hinojosa y Fernández de Cevallos los principales
impugnadores del "acelere" foxista. Los tres dominaban el establishment
del partido; a los tres les incomodaba el mensaje y las posiciones públicas
del guanajuatense.
El enfrentamiento no cesó durante los recientes
tres años de la década pasada, y uno de los momentos más
críticos para la disciplina panista ocurrió en julio de 1998,
cuando perdieron la gubernatura de Chihuahua, uno de sus históricos
bastiones. Calderón Hinojosa cumplía su segundo año
al frente del partido y Fox, ya precandidato, viajaba por todo el país
y por el extranjero, presentándose como "la opción del cambio"
en México.
Y como ha sido su costumbre, incluso ahora como Presidente,
desde el extranjero aprovechó para lanzarse contra la dirigencia
panista. Con el pretexto del fracaso en Chihuahua, en gira por la ciudad
de Roma, Fox sugirió "la conveniencia" de adelantar los tiempos
de la renovación en el CEN y dar paso a quienes "sí sabemos
ganar elecciones". A Calderón Hinojosa lo acusó de "ambivalente"
y de no tener los tamaños para "acelerar el paso y, con toda urgencia,
abocarse a las elecciones". El 8 de julio de 1998 Fox ya veía que
"el 2 de julio de 2000 ya está encima".
El entonces dirigente nacional panista no le entró
públicamente al debate, pero sí llamó a reunión
extraordinaria del CEN "para revisar la actuación de Vicente Fox"
y analizar si su campaña en pos de la candidatura presidencial de
Acción Nacional no era violatoria de sus estatutos.
Pero el foxismo creció, tomó de rehén
al partido y, muy a pesar de Castillo Peraza, Calderón Hinojosa
y Fernández de Cevallos, no hubo forma ni mecanismo interno capaz
de frenar a los Amigos de Fox y el avance del guanajuatense.
El último intento, en agosto de 1999, lo hicieron
Fernández de Cevallos y Germán Martínez Cázares
-conspicuo calderonista-, quienes buscaron convencer a Francisco Barrio
Terrazas de participar en el proceso de selección de candidato presidencial.
Con la negativa de Barrio a contender por la candidatura,
lo que siguió en Acción Nacional sólo fue de trámite:
inevitablemente Fox resultó candidato.
Luego del triunfo del 2 de julio, Calderón ocupó
la coordinación parlamentaria del PAN en la Cámara de Diputados.
Y siguieron los enfrentamientos, ahora marcados por la falta de control
de la estrategia del nuevo gobierno. Los más destacados, cuando
desde los primeros días de su gobierno, sin consultar al partido
ni a la diputación, el presidente Fox envió al Congreso de
la Unión la iniciativa de ley indígena que había elaborado
la Cocopa, recogiendo los acuerdos de San Andrés Larráinzar;
después, en noviembre de 2001, cuando fracasó el primer intento
foxista de aprobar las reformas fiscal y energética.
Desde Los Pinos se acusó la falta de operación
política en el Congreso; Calderón Hinojosa reviró
que la falta de tacto político provenía de la residencia
oficial así como de la Secretaría de Gobernación.
Ya avanzado el sexenio, el primero de febrero de 2003,
Fox invitó a Calderón Hinojosa a la dirección del
Banco Nacional de Obras y Servicios (Banobras). El ex presidente del partido
aceptó el cargo, pero no fueron pocos los panistas que, en corto,
criticaron la actitud del mandatario, pues consideraron que el puesto ofrecido
al ex dirigente nacional "era menor", máxime cuando en esa misma
fecha un ex priísta como Florencia Salazar Adame fue integrado al
gabinete como secretario de la Reforma Agraria.
En julio del año pasado vino la debacle electoral
del foxismo. El gabinetazo fue puesto en evidencia por el propio
presidente Fox, al ordenar la integración de una comisión
que evaluaría a sus integrantes y al reconocer, en su tercer Informe
de gobierno, que había fallado la política. Vinieron luego
los cambios y Felipe Calderón fue nombrado secretario de Energía.
Las diferencias entre Fox y Calderón parecían
ya ser cosa del pasado, pero adelantada la sucesión por el propio
mandatario, el secretario de Energía exhibió sus aspiraciones
y con ello volvió a pintar la línea que siempre lo mantuvo
distanciado de Vicente Fox.
El vicecoordinador de los diputados advierte
a Fox que nadie les impondrá candidatos
Critican en AN injusto trato a Calderón
mientras se solapan otras precampañas
Se perfila Bravo Mena para Energía; los panistas
históricos, fuera del primer círculo
ROSA ELVIRA VARGAS
En su reunión de ayer en Los Pinos, a las dos de
la tarde, el presidente Vicente Fox Quesada y Felipe Calderón Hinojosa
utilizaron los 20 minutos de su diálogo sólo para formalizar
lo que desde el domingo había decidido este último: dimitir
a la Secretaría de Energía.
De acuerdo con varias fuentes consultadas, Calderón
Hinojosa expresó al jefe del Ejecutivo que resultaba evidente la
pérdida de confianza en su capacidad de gestión luego que
Vicente Fox afirmara la víspera que el mitin de apoyo a su precandidatura
presidencial organizado por el panismo de Jalisco había sido, "más
que imprudente, fuera de lugar y fuera de tiempo".
A partir de ese momento, en Los Pinos empezó a
escribirse un nuevo capítulo de la difícil relación
que han mantenido desde el principio de este sexenio, el presidente Fox
y un sector muy importante del panismo histórico, del que
Calderón Hinojosa sería la cabeza.
Así, el espacio dentro del primer círculo
de la actual administración que luego de mucho tiempo y reclamos
consiguió esa ala del Partido Acción Nacional (PAN), se esfumó
en menos de un año.
El
político michoacano dejó la coordinación de la bancada
panista en San Lázaro antes de concluir su periodo de legislador
y luego de un breve paso por la dirección de Banobras fue designado
secretario de Energía el 2 de septiembre de 2003, tras la renuncia
de Ernesto Martens.
De inmediato Calderón quedó a cargo de la
negociación con las diversas fuerzas políticas del país
para impulsar la llamada reforma estructural que de manera infructuosa
ha promovido el presidente Fox desde su arribo a la Presidencia.
Esta capacidad de interlocución, se señaló
en Los Pinos, se "contaminó" con el activismo que el también
ex dirigente nacional del PAN mostraba desde hace varios meses en el inocultable
afán de obtener la candidatura presidencial en 2006, que alcanzó
la máxima expresión con su asistencia a la concentración
multitudinaria que le organizó el gobernador de Jalisco, Francisco
Javier Ramírez Acuña.
De hecho, se afirmó que ese fue uno de los argumentos
que Calderón Hinojosa planteó ante el jefe del Ejecutivo
en el momento de entregar su renuncia.
Ya no tendría, expuso, el margen de autonomía
para conducir un proceso de negociación ante la evidente pérdida
de confianza de quien lo nombró precisamente para lograr un objetivo
que resulta crucial en el proyecto presidencial.
Las mismas fuentes comentaban anoche que fueron dos los
elementos que provocaron la molestia y la descalificación pública
de Fox Quesada a la maniobra proselitista del ex secretario. Primero, que,
contra el mensaje que envió al Presidente e hizo público
en entrevistas, no desalentó la concentración promovida con
bombo y platillo, la cual tuvo lugar en un rancho cercano a Guadalajara;
y segundo, que aprovechó un foro internacional del mandatario para
hacerse publicidad.
Incluso, si ese acto lo hubiera hecho una semana después
de la cumbre de Guadalajara, "no hubiera habido problemas", aseguraron
en la residencia presidencial.
Actitudes contrastantes
Esta crisis que por el momento -y mientras no se determine
quién sucederá en el cargo a Calderón- mantiene fracturado
al partido en el poder, fue asumida con talantes muy distintos por sus
más simbólicos representantes tanto de la estructura gubernamental
como de la cúpula del blanquiazul.
En la habitual reunión de los lunes del presidente
Fox con dirigentes del PAN, el semblante de cada asistente decía
más que cualquier declaración. En un extremo, el vicecoordinador
de los diputados panistas, Germán Martínez Cázares,
iracundo, hablaba del trato injusto que se dio a Calderón Hinojosa
porque, "como ustedes saben, hay otras precampañas, que no fueron
tratadas de esa manera".
En el otro, un sonriente Santiago Creel, secretario de
Gobernación -a quien todo mundo conoce sus intenciones presidenciales-,
llegaba a Los Pinos y, si bien no deponía su inusual mutismo, casi
diríase que estaba feliz.
El mismo discurso que utilizó en la entrevista
fue el que expuso Martínez Cázares en el encuentro con Fox.
A saber, que debe quedar claro que el Presidente tiene una opinión
en el PAN, respetada, respetable, válida, legítima, "pero
es sólo una opinión".
Los tiempos, los plazos y los candidatos, argumentaba,
los decide el PAN y, en ese sentido, el Presidente "no es un factor determinante;
no decide él. Afortunadamente, esos tiempos en que el Presidente
decidía a su sucesor los dejamos atrás (...) los panistas
no admitimos instrucciones ni dedazos".
-Cuando habla de otras precampañas, ¿se
refiere a la de Martha Sahagún? ¿Por eso considera injusto
el trato a Calderón?
-Creo que fue injusto el trato que recibió el ahora
ex secretario de Energía, y la última palabra la tenemos
los panistas. No vamos a dejarnos imponer candidatos; lo decidiremos libremente
en una convención, como ha sido nuestra tradición durante
más de un siglo. Eso está claro. Vicente Fox tiene una opinión,
los panistas tenemos la última palabra.
Testigos del encuentro, que duró dos horas, aseguraron
que no habría sido ese el tono general en las palabras de los demás
participantes, incluido el propio presidente del partido, Luis Felipe Bravo
Mena, a quien desde ayer se menciona como posible sustituto de Calderón
Hinojosa.
No obstante, antes de que terminara el encuentro, la Presidencia
difundió el comunicado de aceptación de la renuncia de Calderón
Hinojosa; con ello, quedó de manifiesto que cada parte había
asumido el papel que le correspondía en esta trama, pues, a su vez,
el PAN fijó su posición desde su sede nacional.
A su llegada a la residencia presidencial, Bravo Mena
trató de restar desdramatismo al momento, y aseguró que hablarían
con Fox de "los temas normales", aunque concedió que obviamente
se abordaría la dimisión del secretario de Energía.
Ofreció que al finalizar la reunión hablaría con la
prensa, lo que no ocurrió, pues, como casi todos, buscó una
puerta de salida para esquivar a los reporteros.
Otro que recurrió al lenguaje vago fue el senador
Diego Fernández de Cevallos. Dijo no tener comentarios sobre este
asunto porque "no tengo nada que aportar". Negó la crisis en el
PAN y rechazó que Fox intente imponer candidato.
Hay indicios de que en el encuentro el partido se manifestó
por definir cuanto antes reglas y tiempos para resolver las candidaturas
en el PAN.
Pero, ante todo, se supo que como un acuerdo de principio
quedó el que Acción Nacional hará llegar a la Presidencia
algunas propuestas de las que saldrá el sustituto de Calderón
Hinojosa. Y en esa lista desde los primeros momentos se barajan los nombres
de Eduardo Sojo, coordinador de Políticas Públicas de la
Presidencia; de Juan Bueno Torio, subdirector de Pemex, y del propio Bravo
Mena.
Si bien los tres son de militancia panista, ninguno puede
ser considerado parte de ese panismo histórico que ayer quedó
fuera del primer círculo del gabinete.
"No se puede decir que rompí reglas, porque no hay"
Cero reproches de Fox a Creel, critica Calderón
Felipe Calderón Hinojosa, ex secretario de Energía, consideró "injusta" y "desmesurada" la reacción presidencial ante el acto proselitista con el que fue destapado el sábado pasado, porque hay otros miembros del gabinete que han manifestado interés en buscar la candidatura del PAN en 2006 sin reproche alguno. "Básicamente hablo de Santiago Creel", secretario de Gobernación, declaró.
"Entré y le di al presidente Vicente Fox una explicación de lo que había pasado", comentó el ex secretario al detallar los motivos de su renuncia al cargo que ejerció durante poco más de ocho meses. "Le manifesté pesar por la confusión generada y se declaró libre de culpa", expuso.
Calderón consideró injusta la reacción presidencial, y argumentó: "Hay otros miembros del gobierno y del gabinete que han manifestado abiertamente que quisieran, o han insinuado que Dios dirá, o como quieran quiero. Y para ellos, en cambio, no ha habido ningún reproche, ni de lejos, semejante al que yo recibí, desproporcionado o desmesurado. Estamos hablando de Santiago Creel y otros, pero básicamente de él".
Añadió que la falta de reglas que regulen las precandidaturas "no es problema ni de Santiago (Creel) ni del Presidente", y dijo haber encontrado un desequilibrio que no entendió: "Yo no recuerdo una expresión tan dura de un presidente, hecha públicamente, en un contexto de una conferencia de prensa".
En entrevista en El Noticiero, que conduce Joaquín López Dóriga en Televisa, Calderón Hinojosa afirmó que no existe una ruptura con el presidente Vicente Fox, ratificó su interés por contender a la Presidencia de la República por el PAN en 2006 y aclaró no estar enojado ni tener reproche alguno; sólo dijo lamentar "muchísimo" la crítica del mandatario por su asistencia al acto en Guadalajara.
Adelantó que a partir de hoy se dedicará a dar explicaciones públicas de lo ocurrido y a trabajar más profundamente "en el proyecto de país" en el que cree; "sería hipócrita de mi parte decir que es un tema (la candidatura presidencial) que no me preocupa o que no me interesa. Pero eso lo resolveremos en su momento", dijo el también ex dirigente nacional del PAN.
Al parecer tranquilo a lo largo de unos 10 minutos que duró la entrevista, Calderón Hinojosa reveló otros detalles del encuentro con Fox, en el que entregó su carta de renuncia. Una de las cosas que le dijo al mandatario fue la siguiente: "No se puede decir que rompí las reglas, porque sencillamente no hay, ése es el problema. Estamos en un lindero que es ya muy difícil de definir".
Recordó que asistió al acto del pasado sábado porque consideró que había que recuperar el alma del PAN, su partido, porque a su juicio éste "está desanimado, desalmado".
Calderón Hinojosa insistió en que lamenta mucho la separación del cargo "porque lo realizaba plenamente", aunque "no tenía otra alternativa" después de la descalificación del Presidente.
Además, explicó, de haber permanecido en el cargo, cualquier decisión o actividad vinculada con la reforma energética o "cualquier cosa que se haga conmigo" habría sido tomado como un apalancamiento de su candidatura a la Presidencia de la República.
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