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Directo
al corazón.
Infartos y terapias anti VIH
Tres recientes informes se suman a la evidencia
de que el tratamiento antirretroviral contribuye a elevar el riesgo de
enfermedades cardiovasculares en las personas con VIH.
En el número del 1 de agosto de 2003 de la revista
Journal of Acquired Immune Deficiency Síndromes, la doctora
Judith Currier y colegas, de la Universidad de California en los Ángeles,
indicaron que entre más de tres millones de beneficiarios del programa
estatal de Medicaid en California --de los cuales más de 28,000
eran VIH positivos-- la incidencia de enfermedades coronarias (EC) fue
significativamente mayor en los hombres VIH positivos de 18 a 24 años,
una edad en la que no es común sufrir cardiopatías. La tasa
de EC fue más elevada en las mujeres VIH positivas tanto en el grupo
etario de 18 a 24 años como en de 35 a 44, aunque resultó
más baja en el grupo de más de 44. La EC se asoció
al tratamiento antirretroviral en las personas de 18 a 33 años,
pero no en los demás grupos etarios.
En la edición del 20 de noviembre de 2003 de la
revista New England Journal of Medicine, los investigadores presentaron
resultados más extensos acerca del estudio de Recopilación
de Datos sobre Efectos Secundarios de los Medicamentos anti-VIH, el mayor
ensayo clínico prospectivo diseñado para analizar los factores
de riesgo cardiovasculares en la población VIH positiva. El grupo
de estudio recopiló datos procedentes de 23,486 participantes de
los Estados Unidos, Europa y Australia entre 1999 y 2002; 75 por ciento
había tomado una politerapia antirretroviral (la mayoría
tomó un inhibidor de proteasa, IP), 74 por ciento eran hombres,
más de la mitad eran fumadores o lo habían sido en algún
momento, y la edad media era de 39 años. Tras un período
medio de seguimiento de 1.5 años, se registraron 126 ataques al
corazón, de los cuales 36 resultaron mortales. El uso de terapia
antirretroviral se asoció a un aumento relativo de 26 por ciento
en el índice de ataques al corazón por año de exposición
a fármacos antirretrovirales; es decir, cuanto más tiempo
se tomaba la terapia, mayor era el riesgo. Los autores sugirieron que este
aumento del riesgo fue consecuencia de la elevación del colesterol
total y los triglicéridos provocada por los inhibidores de la proteasa
(IP). No se observaron indicios de que la duración de la infección
por el VIH o la carga viral incrementaran el riesgo de sufrir cardiopatías.
La tasa absoluta de infartos resultó baja --cerca de una persona
de cada 250 bajo tratamiento antirretroviral durante cuatro años--
y los investigadores concluyeron que "los sustanciales beneficios de las
politerapias antirretrovirales siguen superando claramente el mayor riesgo
de sufrir infarto de miocardio a consecuencia de este tratamiento."
Los beneficios por encima de los riesgos
En la edición del 21 de noviembre de 2003 de la
revista AIDS, Murielle Mary-Krause y colegas también registraron
que el riesgo de sufrir ataques al corazón aumenta con la duración
del uso de los inhibidores de la proteasa. Los investigadores analizaron
datos procedentes de 34,976 hombres en los hospitales franceses de 1996
a 1999. Durante este período, se registraron 66 infartos al miocardio,
de los cuales 49 correspondieron a pacientes que tomaban IP. Comparando
esta cifra con la tasa de los hombres franceses VIH negativos, los investigadores
concluyeron que el riesgo de infarto era más elevado en aquellas
personas que habían estado expuestas a los IP durante más
tiempo; y entre quienes los habían recibido durante más de
30 meses, la tasa de infarto fue tres veces mayor que la de la población
general. Las demás clases de antirretrovirales no se asociaron a
un riesgo más elevado de padecer infarto. También en este
caso la tasa absoluta de infartos fue baja, y los autores concluyeron que
"el aumento de la esperanza de vida que confiere la terapia antirretroviral
claramente supera el riesgo de sufrir un infarto".
En un artículo editorial, el doctor Peter Sklar,
del Colegio Universitario de Medicina de Drexel y el doctor Henry Masur,
de los Institutos Estadunidenses de la Salud ofrecieron un repaso de distintos
estudios sobre el riesgo cardiovascular asociado a los antirretrovirales.
Los doctores Sklar y Masur concluyeron que "el peso de las pruebas" indica
que las personas VIH positivas tratadas con politerapias antirretrovirales
corren un mayor riesgo de desarrollar aterosclerosis prematura, un conocido
factor de riesgo en la aparición de enfermedades cardiovasculares.
Añadieron que los cambios en el estilo de vida, dejar de fumar y
tomar medicamentos que reduzcan los lípidos (si resultan indicados)
son los pasos "lógicos" y "prudentes" para reducir el riesgo de
sufrir un ataque al corazón. El doctor Peter Reiss, de la Universidad
de Amsterdam, llegó a una conclusión similar: "De momento,
es probable que el riesgo absoluto de sufrir enfermedades arteriales coronarias
en los pacientes infectados con el VIH y tratados con politerapias antirretrovirales
sea moderadamente más elevado. Claramente, esto no supera el destacado
beneficio que ofrece este régimen en cuanto a la reducción
de la morbimortalidad por el VIH."
Tomado de la revista Beta en español, primavera
de 2004. Fundación para el Sida de San Francisco. |