Viernes 19 de junio de 2009, p. 26
Roma. El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, se defendió de acusaciones de que pagó a mujeres para que asistieran a fiestas en sus residencias, y las calificó de “basura falsa” y parte de un complot para manchar su imagen antes de la cumbre, en julio, del Grupo de los Ocho. Los jueces indagan sobre la posibilidad de que el pago a las invitadas implique el delito de “inducción a la prostitución”. Una vez más “los periódicos están llenos de basura”, aseguró.