En el sitio del hallazgo se depositaban desechos y no existía vigilancia
El tiradero está ubicado al fondo de la ladera de un cerro, alejado de zonas habitacionales; se llegó a ese lugar a raíz de las declaraciones de dos presuntos integrantes de Guerreros Unidos
Miércoles 29 de octubre de 2014, p. 3
El gobierno federal analiza los restos óseos que fueron localizados en un tiradero de basura del municipio de Cocula, Guerrero, ubicado al fondo de la ladera de un cerro. Los peritajes que realizan especialistas argentinos y de la Procuraduría General de la República (PGR) se llevan a cabo en al menos dos laboratorios de la institución federal, informaron colaboradores del procurador Jesús Murillo Karam.
Versiones encontradas
Inicialmente, las fuentes consultadas mencionaron que los restos localizados durante la mañana y tarde del lunes pasado fueron trasladados al Servicio Médico Forense del municipio de Iguala. Sin embargo, explicaron que las muestras recolectadas están siendo analizadas en instalaciones de la Procuraduría General de la República.
Se realiza la búsqueda de restos que pudieran confirmar o desmentir las versiones que dos presuntos integrantes de grupo criminal Guerreros Unidos dieron a la PGR, sobre que en ese tiradero supuestamente desaparecieron algunos de los 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos, de Ayotzinapa, los cuales fueron privados de su libertad los días 26 y 27 de septiembre pasado.
En el lugar, al cual se llega por un camino de terracería –que sólo tiene espacio para que transite una camión de carga–, siguen trabajando peritos forenses en diversas especialidades.
De acuerdo con información obtenida de la PGR, el sitio está alejado de todas las zonas habitadas y solamente llegan vehículos a tirar los desechos del área urbana y no existía vigilancia, de tal manera que la búsqueda de restos se ha dificultado, porque en los pasados 30 días, tiempo que llevan desaparecidos los 43 estudiantes, se siguió tirando basura allí.
El acceso al tiradero municipal está bloqueado por autoridades federales y este martes solamente se permitió que un grupo de camarógrafos y fotógrafos hicieran tomas del lugar, aunque no se permitió que llegaran hasta el punto preciso donde se levantaron los restos humanos.
Algunos de los especialistas forenses tuvieron que acceder a la zona ‘‘a rapel’’, debido a lo escarpado del terreno, que tiene descensos que van de los 10 a los 50 metros.