México D.F. Domingo 27 de julio de 2003
ENTREVISTA /FRANCISCO
BARRIO, PROXIMO COORDINADOR DE LOS DIPUTADOS FEDERALES DE AN
En busca de soluciones, aun con Salinas negociaríamos
LOS RESULTADOS DE UNA POSIBLE REFORMA ENERGETICA, A
LARGO PLAZO
Para resolver los asuntos del país tengo que
tratar con la gente que está, que son actores. Finalmente la moral
pública la determina la ley. Si legalmente una persona no ha sido
condenada para efectos públicos, esa persona sigue teniendo vigentes
todos sus derechos
GEORGINA SALDIERNA
De darse la situación, el Partido Acción
Nacional (PAN) no rechazará negociar incluso con el ex presidente
Carlos Salinas de Gortari, adelanta Francisco Barrio Terrazas, próximo
coordinador de los diputados federales de ese instituto político.
Para resolver los asuntos públicos del país,
aduce, "no se puede empezar por descalificar a nadie", y tras preguntar:
"¿quién de verdad está absolutamente libre de toda
culpa?", el ex secretario de la Contraloría apunta: "la moral pública
la determina la ley, y si legalmente una persona no ha sido condenada para
efectos públicos, esa persona sigue teniendo vigentes todos sus
derechos".
Respecto a la influencia que se atribuye a la que será
su par priísta en la 59 Legislatura, Elba Esther Gordillo, el ex
gobernador de Chihuahua pide: "no me amarre navajas de manera tan brutal",
pero acepta: "nunca se ha planteado que el coordinador de los diputados
del PAN tenga que ser el conducto por el cual tenga que negociar el Ejecutivo...
El cabildeo que el mandatario lleve con otros grupos no es algo que deba
sorprender a nadie, ni que pudiésemos nosotros entender que se está
relegando al grupo parlamentario del PAN".
De
su pasado al frente de la Secretaría de la Contraloría y
su promesa de atrapar peces gordos en el combate a la corrupción,
Barrio defiende su gestión, y en lo que se refiere al llamado Pemexgate
dice que a los ex funcionarios de la paraestatal y a los dirigentes sindicales
"nosotros los acusamos por peculado y ejercicio indebido del servicio;
ese expediente no se ha caído, la denuncia original subsiste".
Y se deslinda de la exoneración que hizo la Procuraduría
General de la República (PGR) a los acusados de lavado de
dinero y delincuencia organizada.
"La PGR fue la dependencia que estimó que debía
también revisar si había elementos para consignar" por esos
ilícitos, precisa; nosotros "nunca acusamos por esos delitos".
Barrio salió de la Contraloría para convertirse
en candidato a diputado federal plurinominal y con ello en coordinador
del grupo parlamentario, lo que le ganó críticas del senador
Diego Fernández de Cevallos, por considerar el cambio una imposición
del presidente Vicente Fox.
Pese a estas diferencias, el ex contralor afirma que hay
una relación de "respeto y amistad" con el legislador y que las
divergencias que hubo no son obstáculo para tener una buena interlocución.
La entrevista con el próximo coordinador de los
diputados federales panistas se inicia con el tema de los líderes
petroleros. La denuncia que en su momento hizo la Contraloría fue
por "los delitos de peculado y ejercicio indebido del cargo; nada más",
reitera. El expediente no se ha caído, dice, y descarta que detrás
de la exoneración que hizo la PGR haya un acuerdo político.
-¿Cuál es su opinión de Elba Esther
Gordillo, quien al parecer tiene una mayor interlocución con el
Presidente que el próximo coordinador del PAN?
-¡No me amarre navajas de manera tan brutal! -exclama-
Por supuesto, el Ejecutivo hace cabildeo y negociaciones con los otros
grupos parlamentarios. No es algo que deba sorprender a nadie, ni que pudiésemos
de alguna manera entender que se está relegando al grupo parlamentario
del PAN.
-Pero el peso que se le atribuye a Elba Esther Gordillo
no tiene igual. Pareciera que es la que todo decide e impone.
-Es muy dinámica y activa, pero los acuerdos se
tienen que dar con todos los grupos y va a haber distintos estilos en la
Cámara. Habrá algunos perfiles más altos y otros más
bajos.
-¿Cómo será el perfil de Francisco
Barrio?
-Probablemente vayamos en un papel más reservado,
pero no quiere decir que menos activo.
-¿Qué perspectiva le ve al sexenio cuando
las reformas que se están planteando apuntan hacia un modelo privatizador,
en un momento en que hasta el Banco Mundial cuestiona estas prácticas?
-Lo que no debemos hacer es casarnos con ciertas propuestas
o alternativas. Hay que revisar las opciones que puedan servirle al país.
Habrá algunos sectores donde pudiera verse conveniente impulsar
la inversión privada y otros donde se vea mejor fortalecer e impulsar
el sector público.
-¿Con esto buscarán darle viabilidad al
sexenio?
-Viabilidad la tiene. No hay que dársela. Muchas
de estas reformas tienen que ser vistas a largo plazo, otras no. Por ejemplo,
la energética, cualquiera que sea finalmente el modelo que se tome,
sus resultados se verán a largo plazo. Lo que hagamos ahorita ya
no es para el resto del sexenio, es para los siguientes seis, ocho, 10
o 20 años.
-El beneficio político ya no sería para
el gobierno de Fox...
-Es posible. Pero eso no debe ser lo que determine si
hacemos o no las reformas. Sería una forma muy mezquina de ver las
cosas.
-¿Acción Nacional ha medido el costo político
de aprobar medidas que finalmente están en el proyecto del Partido
Revolucionario Institucional? Es decir, ¿el PRI va a ser lo que
el PAN fue para el PRI en el sexenio salinista?
-Esas cosas inevitablemente se van a seguir dando. Veo
virtualmente imposible que el partido gobernante tenga el control absoluto
de todo... lo importante es si las reformas le van a beneficiar al país
o no. Si es bueno para México, puede haber la motivación
de ir adelante, incluso pagando el costo político. En 1995 hubo
decisiones del gobierno de Chihuahua respaldando acciones del gobierno
federal para sacar a flote la economía del país. Eso me generó
cuestionamientos de que si quería más al PAN o a Ernesto
Zedillo. Tomé decisiones que políticamente me costaron mucho.
Mi criterio ahí no ha cambiado. Le diría que incluso a título
personal, si debo pagar costos políticos para que ciertos proyectos
pudieran salir, lo hago.
-En el pasado no sólo hubo señalamiento
de su acercamiento con Zedillo. También se afirmó que era
el panista más salinista. ¿Cuál es su relación
con el ex presidente?
-No tengo en este momento ninguna comunicación
con el ex presidente. En aquella época, cuando yo era gobernador
y él era presidente, busqué tener una buena relación
con el gobierno federal; era parte de mi responsabilidad. Igual lo hice
cuando el presidente ya era Zedillo. No creo que en esos seis años
haya nada que se pueda señalar como una conducta en la que haya
sacrificado principios o normas éticas para quedar bien en una coyuntura
política. No hay motivo por el que pueda sentirme apenado o arrepentido
o mucho menos.
"Creo que hubo muchas inversiones federales de apoyo a
Chihuahua. Lo mismo ahora. He dicho que si tengo que hablar con uno o con
otros lo hago, buscando las soluciones que el país necesita. No
ando cuidando el físico."
-O sea, ¿si es necesario hablar con el mismo Salinas,
lo van a hacer?
-Por supuesto que sí. El punto es no prestarse
a situaciones inadecuadas. Esto no quiere decir que avalemos a persona
alguna o ciertos manejos. Lo que le quiero decir es que tenemos la apertura
de tratar en el mejor ánimo de que los acuerdos se den sin incurrir
en prácticas o acciones indebidas.
-¿Ha habido algún contacto con el ex presidente?
-No. No he estimado necesario hacerlo. Y los contactos
que he tenido con otros actores ya se conocen. Si alguno de ellos está
cercano o no, no creo que sea el factor determinante para decidir si me
reúno con alguien. Más bien, el punto es si ese alguien en
este momento es un actor importante para la toma de decisiones del país.
Concretamente el caso de la maestra Elba Esther, de quien se dice que es
muy cercana a Salinas, ¿es alguien que es ahorita un actor importante?
Sí lo es; entonces hay que estar en contacto con ella, evidentemente.
-¿No resulta vergonzoso negociar con un personaje
cuestionado y controvertido como el ex presidente?
-Si ese fuera el criterio, tendríamos que eliminar
de las mesas de negociación a muchas personas. ¿Quién,
la verdad, está absolutamente libre de toda culpa?... Nunca he sido
partidario de descalificar de manera absoluta a personas, menos cuando
tienen una responsabilidad en el área pública. Si uno se
pone a descalificar interlocutores, lo más probable es que uno también
acabe descalificado. En mi vida personal soy muy libre de ver con quién
me relaciono y con quién no, a quién no quiero en el bautizo
de mi nieto o a qué fiesta voy. Pero en resolver los asuntos del
país tengo que tratar con la gente que está, que son actores.
Finalmente la moral pública la determina la ley. Si legalmente una
persona no ha sido condenada para efectos públicos, esa persona
sigue teniendo vigentes todos sus derechos.
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