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México D.F. Lunes 29 de septiembre de 2003
MELON
Luis Angel Silva
Argelia Fragoso
LA CONOCI EN un festival del bolero celebrado en
este DF de mis amores hace más de 10 años; desde entonces
soy su admirador. Esta criatura del señor fue elogiada por el maestro
Mario Ruiz Armengol, así como por Vicente Garrido, y en el mencionado
festival por todo aquel que tuvo la oportunidad de escucharla.
SU
PREPARACION MUSICAL es admirable. Según reza el programa de
mano, a los cuatro años comenzó sus estudios de piano para
debutar con la Orquesta Aragón un lustro después. Ingresó
en 1966 al Conservatorio de Música Amadeo Roldán. En el 75
se graduó en el Instituto Superior de Arte de La Habana, para culminar
su licenciatura en piano, dirección coral y orquestal en el Instituto
Superior de Música Franz Liszt de Weimar, Alemania.
EN SU EXTENSA discografía se encuentran
títulos como Murió la flor, Corazón, Al
filo del agua, editados por Egrem, Cuba; A María Teresa Vera,
homenaje en su centenario, en Madrid, España; Habana feeling,
realizado en Alemania, y Argelia canta a Vicente Garrido. Próximamente
saldrá a la venta un disco grabado en España con don Vicente
que contiene Todo y nada, La lección, Paradoja
o canción de otoño, creaciones del maestro recién
fallecido.
HA PARTICIPADO EN numerosos festivales y concursos
en los que ha sido galardonada, en Rusia, Polonia, Austria, Bulgaria, Alemania,
mientras que el gobierno cubano le otorgó las condecoraciones Medalla
Abel Santamaría y la Orden por la Cultura Nacional.
DEBO AGRADECER A Carmen Carrara, directora de la
Casa del Lago, por la invitación al concierto que brindó
Argelia para celebrar los 44 años del espacio cultural de la UNAM,
donde su espectáculo Con el mar en la piel me emocionó
hasta las lágrimas. La calidad y sentimiento de esta cubana me pusieron
a gozar en serio, transportándome a épocas que por desgracia
ya no volverán. ¡Vaya jícamo!, en grado superlativo.
MENCION APARTE PARA sus acompañantes, que
le tendieron una alfombra rítmica y armónica de muchos kilates.
Aquí sus nombres: Rolando Morejón, piano y dirección;
Joel Fuentes, bajo, y Yeismel Grandal, batería, que demostraron
profesionalismo y amor a la música, dignos de aplauso y reconocimiento.
El concierto estuvo bajo el cuidado de Alberto Andrade.
Noche inolvidable
AHORA SI A lo que te truje Chencha. Trataré,
mi yeneka, de darle una idea de lo que fue para mí esa noche
inolvidable. Para empezar el recinto estaba impecable, elegante, sobrio
y acogedor. Lleno a su capacidad, con una atmósfera que presagiaba
magia, misma que aumentaba con cada interpretación de esta habanera,
que mostró ser todo un compendio musical, en el que la entrega y
el respeto a su musicalidad y al público, dijeron presente.
EMPEZO SU ACTUACION solita, acompañándose
al piano, conversando con su amigo, acariciándolo más que
percutiéndolo. Haciéndolo sonar unas veces sutil, otras apasionado,
de manera que He perdido contigo me hiciera partícipe de
un reproche derrotista, como dice la letra, pero a la vez original en su
interpretación. Por la misma tónica estuvo Ojos malignos,
en la que lució su registro, así como su timbre, los cuales
viajaron por el lugar endulzándome el oído, poniéndome
a soñar, enviándome a lo etéreo.
DESPUES DE TRES canciones más, sola con
su acompañante, su amigo el piano, llamó al trío de
magníficos músicos para regalarme -para ese tiempo mi imaginación
me hacía pensar que estaba solo y envidiosamente me olvidé
del personal- Todo y nada, de Vicente Garrido, que me dio la impresión
de que la estrenaba. Me pareció lo mismo con Sabor a mí,
Cómo fue y Delirio, dado su estilo, dicción
y fraseo, que no tienen desperdicio.
ASI LLEGARON LAS Lágrimas negras,
de Miguel Matamoros, en una versión como es: lenta, muy lenta, la
primera parte para darle al montuno un aire más rápido. Siguió
con Y decídete mi amor, de José Antonio Méndez,
para más tarde interpretar un número peruano llamado Nuestro
secreto. Llegó Noche cubana, que me hizo recordar a Cecilia
González -arribó a México en los años 50 con
el Cuarteto de Facundo Rivero-, no para una comparación, sino un
tributo a otra cubana que también la ponía.
TERMINO SU CONCIERTO, esta Argelia de todas las
Argelias, con Mucho corazón. Al grito de "otra" interpretó
El cumbanchero, en la que sonó las pailas con destreza, haciendo
un solo que envidiaría el mismo Chorizera. Aparte de brindarle mis
respetos, ahora cuento los días para su próxima actuación,
el 3 de octubre en el teatro Casa de la Paz, Cozumel 33, colonia Roma.
También estará los días 5 y 11 en el Centro Cultural
José Martí.
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