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México D.F. Viernes 8 de octubre de 2004
TIEMPO DE BLUES
Raúl de la Rosa
¿Que no son nada 20 años?
Primera llamada
CONVOCAR A LA memoria puede ser divertido. En la
década de los años 60 el mundo estaba poseído de una
efervescencia contestataria y renovadora: el hombre en la Luna, la Revolución
Cubana, Vietnam, la lucha por los derechos civiles en Estados Unidos, los
movimientos estudiantiles, 2 de octubre, el Black Power, los Beatles, los
asesinatos de Martin Luther King y de los dos Kennedy, la píldora
y la minifalda (son dos y se usaban juntas) los hippies... y éramos
la mitad de los que hoy habitamos este planeta.
POR ESOS AÑOS leí dos libros que
me inquietaron particularmente: Rebelión en la Granja, despiadada
sátira del stalinismo, la crónica de una revolución
traicionada y de la corrupción que genera el poder; y 1984,
cuyo tema es sobre una hipotética sociedad en la que el estado ha
logrado el control total sobre el individuo y el sexo es un crimen. Los
conspiradores eran perseguidos por la Policía del Pensamiento, brazo
ejecutor del Big Brother. Ambos libros fueron escritos por George
Orwell (1903-1950), ex combatiente -del lado republicano- en la guerra
civil española, que entresaca de su propia vida las experiencias
y el material para varios de sus libros.
AUNQUE POCOS CREIAMOS que esto sucediera en el
futuro, no dejamos de pensar en esa fecha simbólica: 1984. En el
último capítulo, en la tele-pantalla el Big Brother
anuncia: "Estar preparados para escuchar un importante comunicado, son
noticias de la mayor importancia". En ese año, sin duda las hubo,
pero en lo que respecta a nuestro país la noticia fue: "Un grupo
de osados conspiradores en busca de la verdad y de una mayor libertad de
prensa fundan un nuevo diario: La Jornada''.
Segunda llamada
APARTE
DE QUE, por sabido se calla, como es el llevar a cuestas cuatro quinquenios
más, los recuentos pueden resultar provechosos y hasta divertidos.
Al iniciar la búsqueda, no fueron pocas las sorpresas y alguna que
otra nostalgia, pero lo revelador fueron los hechos -que creímos
importantes- y que quedaron sepultados en el transcurso de estas dos décadas.
EN LO QUE respecta a los festivales de blues que
veníamos organizando desde 1978, ese año, 1984, se celebró
el primer Festival de la Juventud (bajo las siglas del CREA, ¿se
acuerdan?). El elenco estuvo integrado como si hubiera sido un festival
más de blues, el sexto para ser exactos.
EL ESCENARIO FUE el teatro Angela Peralta, en el
corazón de Polanco, y para evitar que la banda ocasionara algún
desorden al final del concierto, las autoridades proporcionaron varios
autobuses para que llevaran al respetable a las estaciones del metro mas
cercanas (algunos terminaron llevándolos hasta sus mismas colonias).
EL ELENCO FUE una linda mezcla nacional
e internacional: MCC (Música y Contracultura), quizá el primer
grupo mexicano en enarbolar el orgullo gay, y una dupla que marcó
un hito en el blues nacional: Betsy Pecanins y Papa John Creach
(1917-1994), acompañados por el grupo liderado por José Cruz
y que se convertiría en Real de Catorce. También se presentó
Mr. Bounce, pianista blanco de boogie, y un excelente grupo coral integrado
exclusivamente por una suerte de guerreras afroamericanas, con raíces
musicales en el gospel, en el jazz y en el blues que cantaban a capella:
Sweet Honey in the Rock.
ESTE ENCUENTRO ENTRE Papa John Creach y
la Betsy se había acordado un año antes, durante el quinto
Festival de Jazz y Blues en el Auditorio Nacional, en el que actuaron:
Taj Mahal, Papa John Creach -conocido en nuestro país como
integrante del Jefferson Airplane-, Son Seals, Loonnie Brooks y Blind
John Davis al piano; como locales: Betsy Pecanins, Juan José
Calatayud con Nan Redi, Norma Valdéz y Margie Bermejo. Fueron seis
funciones en tres días. Pensar ahora en que esto sería imposible
de dar. Veinte años cuentan, todo ha cambiado, no sólo por
los que ya no están en el escenario de este mundo, sino que el negocio
del espectáculo está altamente comercializado y -casi- monopolizado.
¿Y la promoción cultural? ¡Bien, gracias!
Tercera llamada
EN ESE AÑO, 1984, tienen lugar acontecimientos
que nos plantean lo efímero de la vida y de una que otra ideología.
Se celebra en Managua, Nicaragua, el Festival de Música Popular
Latinoamericana y del Caribe al que asistieron: Oscar Chávez, Tania
Libertad, los Vocalistas de América, Sonia Silvestre, Osvaldo Pugliese
de Argentina, la Steel Band de Guyana, Son 14 de Cuba, los Mejía
Godoy y el rey del vallenato Orangel Maestre entre varios más.
CON ESTE FESTIVAL se inauguró el estadio
Rigoberto López Pérez (nombre del poeta que enfrentó
a la muerte llevándose por delante a Anastasio Somoza, quien desde
1937 se había adueñado de Nicaragua); en ese mismo año
el sandinismo llega al poder en la figura de Daniel Ortega, ¿se
acuerdan?
ACA, POR LAS montañas del sureste mexicano,
el Sub Marcos se interna en la Selva Lacandona. Indira Gandhi es
asesinada por su guardaespaldas sikh. Mueren los escritores Julio Cortázar
y Truman Capote, se celebran los vigesimoterceros Juegos Olímpicos
en Los Angeles. En San Juanico explotan los tanques de Pemex y Ronald Reagan
en plena promoción de su Guerra de las Galaxias, que años
después demostró su inutilidad como sistema defensivo, pero
que si dejó una buena utilidad a las empresas encargadas del proyecto,
¿les dice algo?
FINALMENTE, 20 AÑOS pueden ser un chingo
(Marcos dixit) o apenas un soplo en la historia. Por ahora, ocupémonos
de aportar algo a los demás. La memoria -a veces tan corta- nos
ayudará a no repetir los errores del pasado. Lo fundamental es que
la alternativa existe y en sus páginas se publica esta columna.
¡Gracias!
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