Economía
Ver día anteriorJueves 27 de marzo de 2025Ver día siguienteEdiciones anteriores
Servicio Sindicado RSS
Dixio
En proyecto, ley antimonopolio, adelanta Patricia Armendáriz
 
Periódico La Jornada
Jueves 27 de marzo de 2025, p. 18

Los bancos más grandes del sistema tienen un nivel de rentabilidad alto, pero ofrecen tasas reales de rendimiento negativas a sus clientes, por lo que se requiere una ley antimonopolio que impulse al sector a mejorar las condiciones de los ahorradores, advirtió la diputada federal Patricia Armendáriz.

“Estoy tratando de arreglar todo lo que hay que hacer para la ley antimonopolios y ver si quebramos el cochinito de Banamex y Bancomer (BBVA) que son los que tienen el monopolio de todos los acreedores de la banca. 

Porque, además, los acreedores de la banca, que tienen sus ahorritos chiquitos, prefieren estar en bancas sólidas que irse a un banquito nuevo. Es como tener su dinero en dólares aunque tengan una rentabilidad negativa. No les importa.

Al participar en la segunda sesión del Seminario de la crisis financiera de 1994-1995, organizado por El Colegio de México y el Centro de Estudios Espinosa Yglesias, Armendáriz mencionó que el gran y peor defecto que tuvo México a raíz de las crisis de 1995 fue que el sistema bancario actual dista del mercado mexicano.

Los dos primeros bancos en México, que son extranjeros, son los que captan depósitos a tasas reales negativas, no tienen incentivos de hacer patria. Tienen cómo irse a la hora que se les dé la gana, expresó.

Y como decía un banquero: si me estoy rentabilizando o captando a -3 (por ciento) en términos reales y coloco en Cetes, ¿para qué voy a tomar más riesgos?, ya tienes 8 puntos porcentuales, agregó.

Armendáriz recordó que en la crisis de 94-95 se desempeñaba de supervisora de los bancos y era la propia Secretaría de Hacienda la que los aconsejaba para salir del problema, por lo que una de las lecciones de ese periodo es tener una supervisión independiente que no se ha logrado.

Explicó que en la crisis, los bancos mal supervisados se prestaron dinero entre sí incluso invitados por la Secretaría de Hacienda .

Eran soluciones que ellos mismos les daban porque no sabían lo que era supervisión, aseguró.

El problema número uno es que no había capital, por lo que Banca Unión fue el primer banco en ser intervenido.